¿Matarías por una orden?
Probablemente nunca te hayas planteado esta pregunta y, en caso de hacerlo, tu respuesta seguramente sería.No.
Al hablar de cometer atrocidades bajo ordenes de un superior, se nos viene a la mente el III Reich alemán concretamente, los crimenes cometidos en Auswitch. No obstante, ¿que parte de culpa tienen los ejecutores de dichos crimenes? ¿Fueron personas crueles y sanginarias? ¿Podían haberse negado? Hablemos de la obediencia a la autoridad, hablemos del experimento Milgram.

Nos remontamos al 11 de abril de 1961, el día del juicio de Adolf Eichmann, uno de los principales responsables del holocausto. Para cubrir la noticia el New York Times envió a una Hannah Arendt, una periodista y filosofa judía de origen alemán quien se vio obligada a huir a Estados Unidos. Todos esperaríamos que Arendt, describiese a Eichmann como la encarnación del mal, sin embargo, en su articulo lo describió como un hombre absolutamente normal, un burócrata que únicamente cumplía su trabajo. Aquí es donde entra Milgram. Stanley Milgram, fue un psicólogo estadounidense de religión hebrea, quien no pudo creer que un hombre cómo Eichmann, pudiese ser descrito como una persona "normal", así que, indignado preparó un experimento con el objetivo de demostrar que ninguna persona normal, sería capaz de matar a otro ser humano a sangre fría.
El experimento de Milgram.
Stanley Milgram, con el objetivo de demostrar la absurdez de considerar a Adolf Eichmann como alguien normal, reunió a un grupo de estudiantes para un sencillo experimento a cambio de 4 dólares, se le dijo a los experimentadores que el experimento consistía en comprobar si la capacidad de memoria era mejor si se usaba un castigo. Obviamente ese no era el objetivo real del experimento sino, hasta donde sería capaz de ejercer daño físico un ser humano a otro bajo ordenes de un superior.
En el experimento, tomaron parte 3 personas, un experimentador, un alumno y un ejecutor. El experimentador y el alumno, estarían compinchados.
En el experimento Milgram, el experimentador hacia una serie de preguntas al alumno, quien debía responder correctamente, en caso de fallar, el maestro tendría que suministrarle una descarga eléctrica que iría en aumento desde los 15 voltios hasta los 450 voltios, una cifra mortal en cualquier ser humano. El alumno, realmente no estaría recibiendo ningún tipo de daño, era un actor.

A medida que el experimento de Milgram avanzaba y el número de voltios aumentaba, los ejecutores se mostraban reticentes a seguir suministrando descargas, a lo que el experimentador respondía desde "por favor continúe" hasta, "es indispensable que usted continúe".
¿Cómo crees que respondieron los ejecutores? Descúbrelo suscribiéndote a nuestro blog.
Muchos de los ejecutores, ante estas ordenes, continuaron las descargas hasta las ultimas consecuencias, no sin mostrar su desaprobación. Concretamente, un 65% de los participantes, llevaron el experimento hasta las últimas consecuencias.
¿Esto quiere decir que aquellos que llevaron la descarga hasta los 450 V eran personas malvadas? NO, ellos consideraban que estaban haciendo un bien social.
Una de los conclusiones del experimento de Milgram fue que los participantes no consideraban la responsabilidad de las consecuencias como suyas, es decir, al haber seguido unas ordenes, consideraban que la culpa directa era de aquel quien dio las ordenes.
Si quieres saber más sobre está variante del experimento Milgram puedes ver el siguiente video.
Existen muchas variantes del experimento Milgram en las que se cambian algunos pequeños factores para comprobar la reacción del ejecutor, puedes saber más comprando nuestro libro.
Si quieres saber más sobre psicología en general, puedes ver nuestro articulo sobre el terror

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